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Prénatal

Todo sobre la posición del feto y el descenso por el canal de parto

Tercer trimestre

Al descender, el bebé se va encajando en la pelvis de la madre. De media, esto ocurre entre las semanas 30 y 38 del embarazo, pero también es posible que el bebé no descienda hasta que comience el parto, aunque se trate del segundo o tercer embarazo.
En realidad, después del primero, el útero y los abdominales ya están un poco más estirados, lo que le garantiza más espacio al feto. Sin embargo, a veces el bebé desciende hacia la pelvis por el lado del coxis; en esos casos, se dice que la posición fetal es «podálica» o que el niño «viene de nalgas».

¿Cómo desciende el niño por el canal de parto?

El descenso del bebé es muy gradual, por lo que es probable que la madre ni siquiera se dé cuenta de que está ocurriendo. Sin embargo, algunas mujeres notan la posición del bebé y sufren un endurecimiento del vientre y contracciones por el descenso. Estas les provocan un dolor agudo, punzante o similar a un calambre en el bajo vientre o en la zona de la ingle. Se pueden diferenciar de las contracciones reales porque son irregulares y menos dolorosas y, además, suelen durar solo unas horas. Cuando el bebé ya se ha encajado, puede parecer que el parto está a punto de empezar, pero el momento del descenso no está directamente relacionado con el comienzo del parto. De hecho, es completamente posible que el bebé ya esté encajado en la semana 30 del embarazo ¡y que el trabajo de parto no empiece hasta la 41!

¿Qué beneficios tiene que el bebé se encaje?

Cuando el bebé está listo para nacer, la madre, conociendo la posición, por fin podrá imaginar cómo irá el parto.
En este punto, la futura mamá también sentirá una sensación de alivio, ya que el bebé, al estar mucho más abajo, le presionará menos los pulmones, lo que le permitirá respirar mejor.
Además, como también se reduce la presión sobre el estómago, disminuirá la acidez estomacal y la hinchazón después de las comidas.
Cuanto más encajado esté el bebé en la pelvis, menor será la distancia que tendrá que recorrer durante el pujo, lo que podría ahorrarle a la mamá algunas contracciones. Cuando rompa aguas, la cabeza del bebé cerrará la pelvis, evitando que el cordón umbilical se deforme o se tuerza.

¿Qué hacer si el bebé no se encaja?

Cuando el primer bebé está en camino, resulta tranquilizador saber que ya se ha encajado, porque entonces el médico sabe que la pelvis es lo suficientemente grande para el parto. Con el segundo o tercer hijo, esta información no es demasiado importante, porque la mujer ya ha dado a luz antes.
A veces, los bebés no descienden como deben o, directamente, no avanzan por el canal de parto. En estos casos, puede ser necesario realizar algunas comprobaciones, especialmente si también aparecen otras señales: es posible que haya demasiado líquido amniótico, que la pelvis o la cabeza del bebé tengan una forma diferente, o que la placenta esté justo delante del canal de salida del feto.
Cuando se dan estos supuestos, la embarazada y el obstetra (o ginecólogo) tendrán que estudiar juntos los siguientes pasos. Si no hay otras razones médicas para que el bebé no se haya encajado, generalmente no hay nada de qué preocuparse; de hecho, en muchos casos el descenso por el canal de parto ocurre poco antes del parto o incluso mientras tiene lugar.

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